Si después de leer sobre la longa producción de la vacuna usted cree que todo se ha resuelto, está equivocado. Hay aún la dificultad de la distribución:

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Fuente: CDC

ResearchBlogging.orgComo el proceso de fabricación de la vacuna es lento y continuo, no es posible producir dosis suficientes para todas las personas. Actualmente, nuestra producción anual de la vacuna contra la gripe estacional es de un máximo de 700 hasta 900 millones de dosis. En el caso de una pandemia, cambiar la composición de la vacuna para un linaje apenas, en vez de las tres en generalmente usadas puede significar en una producción dos o tres veces mayor, pero lejos aún del necesario para vacunar a todos. Esto al considerarse que solamente una dosis es suficiente para la inmunización, lo que puede no ser logrado. [1]

Esto empeora aún más por la naturaleza de un virus pandémico. Al contrario del virus estacional, que ya es conocido y seguido durante el año, el virus pandémico es inédito. Podemos producir y almacenar vacunas contra la gripe estacional, mismo que el virus mute las probabilidades de inmunidad cruzada (inmunidad contra la vacuna que ataca al nuevo virus) son altas.

En el caso del virus pandémico, las probabilidades de haberse almacenado la vacuna correcta son muy bajas. El Influenza A (H1N1) no es reconocido por los anticuerpos producidos contra las últimas vacunas estacionales, aunque sea susceptible a los producidos contra la vacuna del año 1976. Lo que hace sentido, pues la vacuna del año 1976 fue producida contra un virus porcino. [2]

Por eso, no podemos contar con vacunas previas y necesitamos apurarnos para desarrollar una vacuna contra el Influenza A (H1N1), y lo mismo debe repetirse con el aparecimiento del próximo virus pandémico. Podemos desarrollar el linaje de la vacuna y empezar la producción después que el virus aparece, siguiendo acerca las mutaciones del virus para asegurarnos de que la vacuna aún generará inmunidad protectora.

Con la producción de las dosis en flujo continuo, los gobernantes necesitan priorizar quienes deben recibir las dosis primero. Aquí se necesita clarificar algo. En el caso de una pandemia grave, causada por un Influenza muy letal, como sería el caso si el H5N1 altamente patogénico fuera transmitido eficientemente entre los humanos, todos precisarían ser vacunados bajo risco de muerte. Pero en el caso de un virus pandémico como el Influenza A (H1N1), cuyo peligro mayor es el número de personas que puede infectar, y no su severidad, el objetivo de la vacunación es reducir las probabilidades de contagio.

Una vez que una persona contrae gripe y se cura en aproximadamente una semana, y después está inmune a aquella cepa viral, para que el Influenza se propague y se mantenga en una población el número de personas susceptibles necesita ser muy alto y ellas necesitan estar en contacto muy cercano. La gripe “desaparece” después del inverno pues la mayoría de las personas ya está inmune y las condiciones favorables al contagio se las quitaron. El rol de la vacuna es lo de romper esta cadena.

La prioridad en la vacunación es la de garantizar que las personas bajo riesgo mayor tengan la salud garantizada, por ejemplo viejos y empleados de salud, y minar los focos de transmisión del virus. De ahí la importancia de vacunar niños en edad escolar. Ellos son la clave para quitar la propagación de la gripe, por lo menos según los últimos modelos matemáticos de transmisión. [3]

Cuando un niño que va a convivir con otros niños en la escuela, con los padres, manipular juguetes y tener contacto con muchos objetos y espacios comunes, recibe la vacuna, no solamente él estará protegido sino que todos alrededor. Considere un ama de casa que no tiene contacto con muchas personas durante la semana recibiendo una dosis de la vacuna. Ella es un punto terminal en la cadena de transmisión y solamente este punto estará fuera de riesgo. Cuando un niño recibe la vacuna, todos los puntos con los cuales él va tener contacto estarán más protegidos.

Pero la planeación no se limita solamente a la distribución dentro de un país. Hay también la cuestión del acceso de los países más pobres a la vacuna. La vacuna contra la gripe es producida por pocos y grandes centros de investigación privados, que cobran por las dosis. En el caso de la gripe estacional, la demanda por las dosis es inferior a la producción límite, una vez que muchos lugares no tienen el Influenza como una gran amenaza y el foco de vacunación son los más susceptibles que hemos visto. Pero durante una pandemia, como la de ahora, todas las dosis disponibles son compradas. Toda la producción del año 2009 ya está comprometida.

¿Cómo países pobres pueden tener acceso a esto, si en muchos lugares remedios que cuestan centavos de dólar no son tomados? Algunos laboratorios se han comprometido a repartir millones de dosis para países no desarrollados, pero los números no llegan cerca de la real necesidad. La estrategia de mercado de quien paga más recibe no debe aplicarse a una cuestión tan importante como la protección contra una pandemia. [4]

Por fin, hay aún otro punto delicado en la vacunación. La aceptación del público. Además de recibir y repartir las dosis de la vacuna lo más rápido posible, los países necesitan garantizar que sus habitantes van a adherir a la vacunación. En este momento, los países subdesarrollados están más listos, pues están aún manejando campañas de vacunación en larga escala contra una serie de enfermedades que ya se erradicaron en países más ricos.

Aquí, el rol de dar consciencia a la población y quitar las dudas es muy importante. Aún más ante campañas anti-vacunación cada vez más fuertes en Estados Unidos y que están surgiendo en Europa, así como correos electrónicos y sitios propagando falsa información de que la vacuna puede matar o que contiene mercurio, etc. No podemos pasar por todo el proceso de producir, repartir y almacenar vacunas para fracasar en la última punta, garantizar que las personas que necesitan ser vacunadas lo sean en realidad.

Fuentes:

[1] Butler, D. (2009). Vaccine decisions loom for new flu strain Nature, 459 (7244), 144-145 DOI: 10.1038/459144a

[2] Hancock, K., Veguilla, V., Lu, X., Zhong, W., Butler, E., Sun, H., Liu, F., Dong, L., DeVos, J., Gargiullo, P., Brammer, T., Cox, N., Tumpey, T., & Katz, J. (2009). Cross-Reactive Antibody Responses to the 2009 Pandemic H1N1 Influenza Virus New England Journal of Medicine DOI: 10.1056/nejmoa0906453

[3] Medlock, J., & Galvani, A. (2009). Optimizing Influenza Vaccine Distribution Science, 325 (5948), 1705-1708 DOI: 10.1126/science.1175570

[4] Yamada, T. (2009). Poverty, Wealth, and Access to Pandemic Influenza Vaccines New England Journal of Medicine, 361 (12), 1129-1131 DOI: 10.1056/NEJMp0906972