Estamos en plena fase de producción de vacunas contra la Influenza A (H1N1), y algunas dosis ya están siendo distribuidas en los Estados Unidos. Pero si el virus ya estaba en circulación desde mayo, ¿por qué llevamos tanto tiempo para hacer la vacuna disponible? Entienda en esta serie de posts, empezando por la producción de la vacuna:

Pesquisadora examindando ovo que será inoculado com Influenza. © CDC 2008

Investigador examina los huevos que se inocularon con la gripe. © CDC 2008

ResearchBlogging.orgHay una razón para que seamos susceptibles al Influenza todos los años: el virus se cambia mucho. Como el genoma del Influenza es una molécula de ARN, es necesaria una polimerasa viral para hacer su copia. Nuestra célula es capaz de duplicar el ADN, ADN>ADN, y producir ARN en la transcripción, ADN>ARN, pero no tenemos enzimas que hagan ARN>ARN, y el Influenza necesita traer una con él. Está formada por los genes PA, PB1 y PB2. Distinto de nuestra polimerasa, la ARN polimerasa del virus no posee reparación de errores, de forma que, a copiar su genoma, ella cambia varias bases. Son llamadas mutaciones.

Debido a las mutaciones, las proteínas del Influenza varían bastante y pasan a ser desconocidas por los anticuerpos. Por lo tanto, necesitamos producir nuevas vacunas todos los años. Con el paso del tiempo la inmunización se pierde, pues no tenemos más la protección cruzada contra nuevas cepas virales. Así que la OMS promueve dos encuentros anuales, uno en el comienzo y otro en el medio del año, antes del invierno de cada hemisferio, período en que se concentran los casos de gripe. En estos encuentros investigadores analizan cuales son las cepas de Influenza que están en circulación y cuáles deben estar en la vacuna que será producida.

Como el proceso de producción es lento, lleva más o menos seis meses, es necesario “adivinar” – basado en monitoreo y estadísticas, claro – cual será el linaje más importante del virus en el futuro. Escoger el virus equivocado implica perder tiempo y dinero produciendo una vacuna ineficaz y, lo más importante, más muertes causadas por la gripe.

El virus de la vacuna

Una vez escogidas las variantes que van para la vacuna, generalmente un Influenza A H1N1, un A H3N2 y un Influenza B, ambos Influenza A necesitan ser adaptadas para el crecimiento en huevos. No significa que el virus escogido va a crecer bien en los tejidos de los huevos, entonces necesita ser hibridizado con un linaje de buen crecimiento, generalmente la utilizada es la misma desde la década de 1970, el linaje A/PR8/34.

Esta etapa consume tiempo y pruebas. Ambos los virus, el de la vacuna y el adaptado para el crecimiento en huevos, son añadidos a las células, y en ellas se formarán virus híbridos. Aquí, el punto clave es escoger un virus que crezca bien en huevos y produzca la respuesta inmune contra el virus en circulación. Son necesarias varias pruebas para garantir que el virus híbrido no es peligroso, que crece bien y que inmuniza contra las proteínas correctas. La intención no es producir una vacuna contra el virus A/PR8/34, y sí contra el linaje determinado por la junta de especialistas de la OMS.

La producción

El procedimiento de producción de vacunas de Influenza sigue casi el mismo desde la década de 1950, con el uso de huevos embrionados. Para producir el virus que será inoculado en las personas, es necesario un ambiente estéril y favorable al Influenza. El huevo ofrece ambos. Como el embrión todavía no tiene el sistema inmune desarrollado, no hay respuesta contra el virus, y sus tejidos y su cáscara garantizan que el interior es aislado y sólo contienen células del pollito.

En teoría, parece algo bien sencillo. Ahora imagine que, además de necesitar lidiar con cientos de miles de huevos dentro de un ambiente controlado y no contaminado, es necesario utilizar los huevos en el período correcto. Huevos muy nuevos no tienen la cavidad alantoide – local donde el virus crecerá – bien formada, y huevos muy viejos ya tienen el embrión muy desarrollado y consecuente inmunidad. Por eso, los huevos no pueden ser sencillamente almacenados, necesitan ser traídos continuamente en la fase correcta, entre 7 y 19 días, para que sean abiertos para que el virus sea inoculado, cerrados e incubados por el período correcto.

Tales detalles hacen con que la producción sea un proceso lento y costoso, difícil de escalar para una producción mayor y con una gran inercia. Si el virus equivocado fuera inoculado, puede ser demasiado tarde para recomenzar. Tras ser producidas las primeras dosis, comienzan las pruebas para verificar si la vacuna será eficaz.

Preparación

Otra etapa esencial para el desarrollo de la vacuna es la desactivación y purificación del virus. El Influenza necesita ser completamente desactivado – muerto no es un concepto que cabe para virus – para que no cause infección en los que fueron vacunados. La fiebre o el dolor de cabeza que sigue a la vacunación es causada por nuestra respuesta inmune a los pedazos del virus, o antígenos, que están presente en la vacuna, no hay desarrollo del virus en sí.

La purificación garantiza que las proteínas correctas estarán presentes en la vacuna y que no habrán contaminantes como bacterias o tejidos del huevo, que pueden causar infecciones, alergias o inmunización contra antígenos equivocados. También necesita garantir que las proteínas de interés, los antígenos virales, estarán en la concentración necesaria para que nuestro cuerpo responda con la producción de anticuerpos esperada.

En el próximo texto, la distribución de las vacunas.

Fuentes:

[1] Gerdil, C. (2003). The annual production cycle for influenza vaccine Vaccine, 21 (16), 1776-1779 DOI: 10.1016/S0264-410X(03)00071-9
[2] Osterholm, M. (2005). Preparing for the Next Pandemic New England Journal of Medicine, 352 (18), 1839-1842 DOI: 10.1056/NEJMp058068